jueves, 13 de agosto de 2026

Encuentro de dos mundos

La anciana, sentada debajo del mural, pensaba en la joven pintada que parecía despertar de un sueño antiguo entre las grietas del muro. Creía que era ella misma en un tiempo ya olvidado y sentía que un viento tibio atravesaba la pared levantando una nube de polvo que semejaba recuerdos que regresan a tientas. Cuando cerraba los ojos, la anciana escuchaba murmullos que no venían de ningún lugar visible.

Un día, al fin, el rostro del dibujo inclinó levemente la cabeza, como quien reconoce a alguien después de mucho tiempo. La anciana, sorprendida, tocó con sus manos los labios de la joven y ella, desde el muro, se las besó.