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domingo, 2 de agosto de 2026

Piel negra

Desde mi tumbona he contemplado como el hombre, arrastrando los pies, caminaba por la playa con ese desánimo que es propio de quienes están cruzando un desierto en el tiempo. A su lado, las gaviotas, espíritus del mar, guardianas de lo que no pertenece a nadie, han mirado las baratijas que él portaba, que brillaban como fragmentos de memoria arrancados de tiempos pasados.

He sentido, como él, que el horizonte se le abre como una promesa que posiblemente nunca se cumplirá. Sus pasos son oraciones mudas, escritas sobre la arena en la que sus pies se hunden.

Poco a poco, penosamente, él se ha ido alejando. Estoy paladeando y siento un mal sabor en mi boca. El mar, mientras tanto, está en silencio. Quizá intenta ser una frontera invisible.

martes, 23 de junio de 2026

Horizonte con nubes

La mujer, contemplando el mar, cree reconocer en sus olas un latido propio antiguo. En su vaivén descubre historias que el viento dejó sin terminar.

Alguien diría que desde la orilla parece dialogar con un espejo profundo. El mar la nombra con espuma y ella responde con silencio.

Y entre ambas nace una fuerza serena que sostiene al mundo.

lunes, 22 de junio de 2026

La mujer y el mar

Sentada al borde del acantilado, la mujer cerró los ojos y dejó que el viento le despeinara los pensamientos. Sentía que el rumor del mar subía como un latido antiguo, recordándole algo que siempre había sabido.

Respiró hondo, sintiendo cómo la sal se mezclaba con la quietud que buscaba y por un instante el mundo pareció detenerse bajo sus pies.

Fue entonces cuando comprendió que no estaba huyendo, sino regresando. Y en ese silencio, el océano le devolvió su nombre.