sábado, 8 de agosto de 2026

La sombra

La sombra estaba cruzando la calle antes de que su cuerpo recordara donde estaba. Nadie la había visto pasar frente a la pared blanca, salvo las ventanas, que habían cerrado sus ojos.

Dicen los vecinos que algunas noches las piedras cambian de sitio para no olvidar a quienes desaparecen entre ellas.

Cuando el caminante llegó al final de la tapia, descubrió que ya no proyectaba ninguna sombra. Parece que la encontró esperándolo al otro lado de la calle, sonriendo con el rostro que él había perdido en su infancia. Quizá, desde entonces, cada madrugada es ella quien vuelve a casa, mientras él aprende a ser un mero recuerdo.