Estoy contemplando las fotografías y por un instante todo cuanto alcanzo a ver se me muestra nítido. Distingo rostros, sombras y lugares que juraría que he conocido en sueños.
Un instante después, he parpadeado y observo ahora que algunas de las imágenes se han deshecho en una niebla que parece respirar conmigo y comprendo que son ellas las que me están mirando a mí.
Me he acercado, temblorosa, a una de las fotografías que no deberían estar y he visto que en ella alguien captó el retrato de una mujer, ahora borrosa, que estaría contemplándome a mí. Es posible que sea yo, aunque cuando vuelvo a parpadear ya no recuerdo con qué ojos estaba mirando.
